Antecedentes
Autor: Bryan Vera
Hace ciertos siglos atrás se creía que los mares eran una fuente inagotable de alimentos para el ser humano y un regulador invariable del clima y la vida en el mundo. Desafortunadamente, en la actualidad, comprendemos que tal afirmación perdió vigencia: los recursos marinos del océano no son ilimitados y la propiedad natural de los mares como regulador del clima fue alterada.
Tal situación ha originado un sinfín de cumbres y reuniones de organismos mundiales como la Conferencia de la ONU para el Medio Ambiente y Desarrollo (CNUMAD), Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la Ingesta de alimentos (FAO), Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Organización Mundial ambiental (OMA), con la finalidad de conseguir tratados tendientes a normar y regular las ocupaciones que tengan alcance mundial y respaldar iniciativas nacionales de desarrollo sustentable.
La parroquia más vieja de Manta, abierta el 9
de octubre de 1929, lleva su nombre en honor a la épica contienda de Tarqui
1829. Es el punto clave para el negocio en el poblado. Por años en el sector
costera “Playita Mía” de esa parroquia del cantón Manta se realiza la actividad
pesquera artesanal, descarga y venta del producto a orillas del océano,
generando impactos negativos al medio por el desamparo de residuos firmes en la
playa y vertido de los desperdicios del eviscerado de manera directa a sus
aguas.
Hasta entonces, se desconoce el nivel de contaminación que provocan ni las medidas que se toman para mitigarla, pero es notable que nada se hace al respecto, es por esto que en el presente trabajo se sugiere una estrategia que regule el desempeño y disposición de residuos rígidos en la mencionada franja costera con el fin de reducir el efecto contaminante sobre el ambiente y sus ecosistemas.
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